¿Cómo separar a la Iglesia del Estado?

La gente suele llamarme por teléfono a las tres de la mañana para preguntarme cómo hay que hacer para separar a la Iglesia del Estado. También me agregan a Facebook y me siguen por la calle con carteles escritos con marcador. Dado que me gustaría que cesen los ataques de pánico, voy a enfrentarme a la cuestión como si esta fuese un huérfano con muletas que cruza la calle y yo una vieja ciega que maneja. Hay que considerar por qué fracasó realmente la iniciativa 2018 para despenalizar el aborto. Exacto, porque las mujeres no juegan D&D. En vez de eso, se dedican a tomar las calles y discutir con gente ignorante, estúpida y miserable. Ese método es totalmente incorrecto si lo que uno quiere es destruir una institución medieval, como la Iglesia Católica o el Senado. ¡Ah! Pero si algo se aprende jugando D&D durante una adolescencia completamente asexuada, es a destruir instituciones medievales. Y a destruir un montón de cosas más, de hecho.

Es un juego sobre destrucción en general.

So, lo primero que hay que hacer es elegir raza y clase. Ya sé que en una teocracia como la nuestra las mujeres legalmente no pueden elegir nada, pero eso es lo que queremos cambiar. El cambio tiene que empezar por uno, decía Albert Einstein en su teoría de la relatividad. Entonces podemos elegir la raza y clase que querramos. Basset Hound y obrera, por ejemplo. Ahora nombre y trasfondo. Mi primo tenía una Basset que se llamaba Wanda por Wanda Nara. A Wanda le gustaba montar almohadones cuando estaba en celo, que era todo el tiempo, asi que desafiaba las convenciones de género de la sociedad y viene muy al caso. Pero lo importante de un trasfondo es que sea épico, para inspirar a la gente y que resuene en los medios de comunicación y las redes sociales, y no pueda ser ahogado por la apabuyante catarata de incoherencias que suelen gestar.

Por ejemplo:

Era la noche del cuervo, y la luna roja como la sangre auspició el nacimiento de Wanda Nara en Valle de los Cráneos, provincia de Catamarca. Su madre, la reina de los Basset y la perra más poderosa de la historia, estaba herida. La habían herido diez dragones cabalgados por gatos al servicio de la Iglesia Católica, que la atacaban por impartir educación sexual integral en escuelas rurales. Ella mató a nueve dragones, pero el ultimo la mordió en la espalda y se escapó.

Mientras Wanda nacía, hubo un inmenso terremoto que partió a la tierra en dos y un relámpago explotó en el cielo. En alguna parte de la oscuridad primordial de la noche distante, un volcán católico hizo erupción y su lava quemó vivas a mil preadolescentes obligadas a abortar clandestinamente, y su agonía se transformó en furia. Furia de batalla. Y esa furia fue transferida a la perrita mientras salía de la vagina de su madre.

La madre de Wanda miró a su hija y luego murió de sus heridas y de las precarias condiciones en las que había sido obligada a parir. Luego, Catamarca fue invadida por una horda de curas gatunos que adoctrinaron todo as su paso. Wanda Nara miró a su provincia en llamas y a su madre muerta, y juró que tendría su venganza.

Empezó a trabajar en la construcción, y hombreó bolsas de cemento hasta que se volvió la perra más poderosa de todas. Un día encontró un pañuelo verde en un lago que le fue dado por una dragona buena que se llamaba Simone de Beuvoir. Y la dragona también le dio un martillo y una oz y una pluma y un pergamino para que pudiera escribir sus proyectos de ley.

Pero el proceso para que se apruebe apenas había comenzado.

Y así con toda la party, que tiene que estar compuesta por cuatro o cinco personajes balanceados entre sí para cumplir los diferentes roles ofensivos y defensivos. Nuestra party tiene que ser al mismo tiempo una unidad y lo más diversa posible. No pueden ser todos samurais con armadura pesada ni todos bardos que ceban los mates, porque entonces el enemigo puede aprovechar facilmente las vulnerabilidades comunes y derogar nuestra ley.

Entonces, una vez que la party está conformada, empieza la matanza y el saqueo, que es la parte divertida. La mejor manera de encararla es mediante el sigilo. Con una buena tirada de sigilo, hasta el orco más grandote y estúpido puede evadir a los miles y miles de guardias que el Game Master hace aparecer de abajo de las baldosas porque es incapaz de solucionar de otra forma cualquier problema narrativo que se le aparezca. ¿Y quién es el GM en esta campaña? ¿Dios? ¿El presidente? Ahí está el nudo de la cuestión, de la separación de la Iglesia y el Estado. Las figuras de Dios y el presidente se funden en el GM. Y como a dos gemelos siameses que comparten el mismo corazón, la única manera de separarlos es matando a uno de ellos. Así, hay que hacer que GM se vuelva solo G. No hay Master. Solo Game. Y recién lo perdiste.

1 comentario en «¿Cómo separar a la Iglesia del Estado?»

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