{"id":259,"date":"2019-06-12T13:44:14","date_gmt":"2019-06-12T16:44:14","guid":{"rendered":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/?p=259"},"modified":"2019-07-29T09:40:25","modified_gmt":"2019-07-29T12:40:25","slug":"china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/?p=259","title":{"rendered":"China"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignfull\"><img loading=\"lazy\" width=\"583\" height=\"879\" src=\"https:\/\/stackdamage.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Verbotene-Stadt1500.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-260\" srcset=\"https:\/\/stackdamage.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Verbotene-Stadt1500.jpg 583w, https:\/\/stackdamage.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Verbotene-Stadt1500-199x300.jpg 199w\" sizes=\"(max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\nChina no es lo que vos pens\u00e1s. Un pa\u00eds asi\u00e1tico, una forma de decirle a la porcelana o un local que vende libros usados en la calle Suipacha, casi llegando a la avenida. Lo descubr\u00ed un d\u00eda que caminaba por esa misma calle, y donde estaba la librer\u00eda hab\u00edan puesto una sociedad de fomento. Una muy peque\u00f1a, como una cajita para guardar tabaco. \u00bfHay de esas todav\u00eda? Mi viejo usaba. En cualquier caso, la sociedad de fomento ten\u00eda un ambiente solo, sin contar una puerta en el fondo que deb\u00eda ser el ba\u00f1o. Donde sol\u00edan estar las pilas de libros viejos ahora se ve\u00edan a trav\u00e9s de la vidriera cuatro sillas de jard\u00edn, una mesa y una m\u00e1quina para hacer caf\u00e9. El cartel sobre la puerta lo hab\u00edan cambiado, pero manteniendo parcialmente el nombre. Ahora dec\u00eda \u201cSociedad de Fomento China\u201d. En eso la puerta del ba\u00f1o se abri\u00f3 y sali\u00f3 un hombre de unos sesenta a\u00f1os ajust\u00e1ndose el cintur\u00f3n. Me vio mirando a trav\u00e9s del vidrio y vino a mi encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bienvenido a la Sociedad de Fomento China -dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le agradezco, pero no estoy entrando. En realidad tengo que ir al banco a hacer un tr\u00e1mite, permiso.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCu\u00e1l es el apuro? Entre, t\u00f3mese un caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>-El banco me cierra en diez minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ah, perd\u00f3neme -cedi\u00f3, haciendo un gesto con la cabeza, y se fue a operar la m\u00e1quina, sacando un par de lentes del bolsillo de la camisa para leer las instrucciones. Segu\u00ed caminando a buen ritmo, hice el tr\u00e1mite que ten\u00eda que hacer y cuando el vigilante me abri\u00f3 la puerta del banco ya cerrado pens\u00e9 en volver por otra calle, para no tener que cruzarme al tipo de la sociedad de fomento otra vez. En mi cabeza lo bautic\u00e9 \u201cel chino\u201d, aunque era perfectamente cauc\u00e1sico. Durante varios meses evit\u00e9 la calle Suipacha, pero me revolv\u00eda pensando en ella casi todas las noches. Me imaginaba al chino sentado solo en una de las sillas de pl\u00e1stico, tomando caf\u00e9 en silencio, sin nada que fomentar en todo el barrio. A veces en vez de caf\u00e9 ten\u00eda una cajita de tabaco que abr\u00eda y cerraba. Otras interceptaba gente que ven\u00eda buscando la vieja librer\u00eda China y se encontraba con otra cosa totalmente distinta, una decepci\u00f3n. Porque, \u00bfQu\u00e9 actividad se pod\u00eda llevar a cabo en un espacio tan reducido? Imposible hacer karate, boxeo, danza \u00e1rabe, folklore o un curso de peluquer\u00eda en un sal\u00f3n diminuto con cuatro sillas. Seguro que sus intenciones eran buenas, en pos del bien com\u00fan. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda hecho todos los tr\u00e1mites municipales para poner la sociedad de fomento si no? Gastado toda esa plata. Seguramente pens\u00f3 que si una librer\u00eda tan barata como China hab\u00eda cerrado en el barrio era porque a nadie le importaba ya la lectura. Me corrijo: a nadie le importaba m\u00e1s nada. Un barrio de abulia absoluta. Un vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al chino s\u00ed le importaban las cosas. Decid\u00ed que si a \u00e9l en su solitaria misi\u00f3n le importaban, a m\u00ed tambi\u00e9n me iban a importar el barrio y sus habitantes. Yo iba a ayudar al chino a transformar su sociedad de fomento en la mejor sociedad de fomento. Salt\u00e9 de la cama y fui corriendo hasta la calle Suipacha, sin tener en cuenta que eran las dos de la ma\u00f1ana y que yo estaba en calzoncillos. El local estaba cerrado, y ahora ten\u00eda cortinas en el lado de adentro de la vidriera. Y pegados contra el vidrio, flyers que anunciaban toda clase de cursos y actividades. Taekwondo, salsa, grupos de apoyo psicol\u00f3gico, horarios de comedor comunitario, una reuni\u00f3n el domingo por la tarde para discutir una lista de sugerencias a presentar en la municipalidad. Hab\u00eda hasta coloridos dibujos de los chicos del taller de dibujo. No pod\u00eda ser. Era un barrio de mierda en una ciudad de mierda. \u00bfC\u00f3mo es que hab\u00eda tanta gente que le pod\u00edan importar las cosas? Me enoj\u00e9 y volv\u00ed a mi casa, pensando en c\u00f3mo pod\u00eda hacer para sabotear esa reuni\u00f3n del domingo. Mejor a\u00fan: en destruir completamente a la Sociedad de Fomento China. Fui al banco a pedir un cr\u00e9dito para financiar mi nuevo proyecto, y la chica que me atendi\u00f3 me dijo que por ser vecino del barrio ten\u00eda acceso a una tasa de inter\u00e9s diferenciada, pensada para estimular la econom\u00eda local. Todo gracias al chino. Ahora lo imaginaba burl\u00e1ndose de m\u00ed. Tal era su vocaci\u00f3n de ayudar a los vecinos que incluso los ayudaba a planear su propia destrucci\u00f3n. Ya le iba a sacar esa sonrisa imaginaria. <\/p>\n\n\n\n<p>Con la guita del pr\u00e9stamo abr\u00ed un prost\u00edbulo clandestino justo enfrente de la ex-librer\u00eda China. Pero yo consegu\u00ed chinas de verdad, campesinas pobres de la provincia de Fujian que me hac\u00eda traer enga\u00f1adas para ejercer de prostitutas. Tambi\u00e9n aprovech\u00e9 a los egresados del curso de jardiner\u00eda de la sociedad de fomento para plantar droga en el patio. Y a los de qu\u00edmica para poner un laboratorio de procesamiento en el s\u00f3tano. Las chicas que aprend\u00edan corte y confecci\u00f3n zurc\u00edan a destajo ropa de marca trucha justo al lado de las sustancias t\u00f3xicas. <\/p>\n\n\n\n<p>Miraba por la ventana de mi oficina del segundo piso a los chicos que sal\u00edan sonrientes de los talleres de arte y ve\u00eda futuros drogadictos, y a sus padres abandonando sus tareas comunitarias para hundirse entre los muslos de una inmigrante ilegal. En poco tiempo, cada vez menos gente visitaba el local del chino y cada vez m\u00e1s gente se corromp\u00eda en el m\u00edo, como consumidor o como trabajador casi esclavo. O directamente esclavo. \u00bfPor qu\u00e9 no? Eventualmente junt\u00e9 suficiente guita como para comprar el local de enfrente y cerrar la Sociedad de Fomento China de una vez por todas, pero entonces me top\u00e9 con un problema: el due\u00f1o chino del edificio no me lo quer\u00eda vender.<\/p>\n\n\n\n<p>Este era un chino de verdad, que hab\u00eda atendido la librer\u00eda de usados durante veinte a\u00f1os. Un hombre de los que parecen corroborar el mito de hacerse desde abajo, que lleg\u00f3 al pa\u00eds sin nada y libro a libro se hizo su negocio y su peque\u00f1o capital. Mi enemigo, el que yo llamaba \u201cel chino\u201d, hab\u00eda sido su empleado de confianza, que se hizo cargo cuando el otro se jubil\u00f3 y se retir\u00f3 a su casa a leer finalmente todos esos libros para los que nunca tuvo tiempo. Sin libros, pens\u00f3 de qu\u00e9 otra manera pod\u00eda hacer progresar al barrio, e inadvertidamente dispar\u00f3 todas mis pesadillas. El chino de verdad, el lector, no quiso saber nada de mi dinero negro. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPara qu\u00e9 lo quiero? -dijo-. Ya hice todo el dinero que necesitaba. No me cas\u00e9, no tengo hijos y hace a\u00f1os que no tengo contacto con mi familia en China. Muchas gracias por su oferta.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda caso. Solo quedaba una soluci\u00f3n: ten\u00eda que hacerlo adicto al opio. Eso no result\u00f3 nada f\u00e1cil. Ten\u00eda gente que trataba de venderle opio cuando sal\u00eda a trotar o a comprar algo al almac\u00e9n. Lo segu\u00edan por la calle, lo emboscaban en las plazas, pero siempre en vano. No hubo descuento ni muestra gratis que lo convenciera de probar el opio. Lo \u00fanico que le interesaba era una vida tranquila de libros. Tuve que tomar medidas m\u00e1s dr\u00e1sticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche fui a su casa con mis matones (ex-practicantes de boxeo en la sociedad de fomento) y sellamos todas las puertas y ventanas con cinta industrial para que no hubiera ventilaci\u00f3n. Hicimos un orificio en la pared de la habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda y por \u00e9l introdujimos una manguera. La manguera estaba conectada a una cajita como la que usaba mi padre para guardar su tabaco, pero \u00e9sta conten\u00eda opio. Enormes cantidades, que quemamos y cuyo humo le arrojamos indiscriminadamente durante varias noches. El chino de verdad efectivamente se volvi\u00f3 adicto, y empez\u00f3 a venir a mi prost\u00edbulo a fumarlo. El problema era que mis matones y yo aspiramos accidentalmente un mont\u00f3n de humo de opio en el proceso y, tambi\u00e9n nos volvimos adictos. Fum\u00e1bamos todo el tiempo, y descuidamos el prost\u00edbulo y nuestra fuente de droga y nuestro taller ilegal. Para cuando el chino de verdad estuvo lo suficientemente desesperado como para cambiar su local por dinero para opio, yo ya no ten\u00eda m\u00e1s nada. Con mis matones todo el tiempo drogados, una banda rival no tard\u00f3 en arrebatarnos el negocio. Y para colmo, el chino falso convenci\u00f3 a los hijos de puta de que le perdonaran la deuda a su antiguo jefe y le dejaran seguir con la sociedad de fomento. No s\u00e9 c\u00f3mo hizo. Pero la verdad que ya no me importaba. Dorm\u00eda en la calle, haciendo toda clase de cosas humillantes para sobrevivir. Sobrevivir significaba conseguir m\u00e1s opio. Olvid\u00e9 todo lo que hab\u00eda sido y so\u00f1ado alguna vez. Ahora nada m\u00e1s so\u00f1aba con campos de amapolas. Me olvid\u00e9 de los chinos, las librer\u00edas, los pr\u00e9stamos bancarios y la porcelana. Solo quer\u00eda opio. Luego empec\u00e9 a desear la muerte y una noche decid\u00ed que lo mejor era tirarme de un puente y acabar todo de una vez. <\/p>\n\n\n\n<p>Me salvaron unos muchachos j\u00f3venes, con camisetas de f\u00fatbol de varios clubes distintos. Me atajaron antes de que saltara y me recomendaron una sociedad de fomento china en la calle Suipacha, en la que hac\u00edan reuniones de terapia de grupo para ayudar a la gente a salir de la droga. Fui esa misma tarde, sin saber muy bien con que me iba a encontrar. Era un lugar peque\u00f1o, con cuatro sillas de pl\u00e1stico, una mesa y una m\u00e1quina para hacer caf\u00e9. La reuni\u00f3n la presid\u00eda un hombre de camisa de unos sesenta a\u00f1os, que bautic\u00e9 \u201cel chino\u201d, y que indudablemente me salv\u00f3 la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>China no es lo que vos pens\u00e1s. Un pa\u00eds asi\u00e1tico, una forma de decirle a la porcelana o un local que vende libros usados en la calle Suipacha, casi llegando a la avenida. Lo descubr\u00ed un d\u00eda que caminaba por esa misma calle, y donde estaba la librer\u00eda hab\u00edan puesto una sociedad de fomento. Una &#8230; <a title=\"China\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/stackdamage.com.ar\/?p=259\" aria-label=\"M\u00e1s en China\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"twitterCardType":"","cardImageID":0,"cardImage":"","cardTitle":"","cardDesc":"","cardImageAlt":"","cardPlayer":"","cardPlayerWidth":0,"cardPlayerHeight":0,"cardPlayerStream":"","cardPlayerCodec":""},"categories":[5],"tags":[],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259"}],"collection":[{"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=259"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":281,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions\/281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/stackdamage.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}